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Torres Ávila Holger Danilo y cols.
INTRODUCCIÓN
del labio superior en mujeres mesofaciales y braquifa-
ciales en la población mexicana; no existe reporte de
investigaciones en la población ecuatoriana.
El análisis de los tejidos blandos juega un rol impor-
tante en el diagnóstico y en la planificación del
tratamiento de ortodoncia.1 La nariz, los labios y el
mentón son los principales componentes del perfil
que influyen en la estética facial.1,2
En este estudio se asume que el grosor de los labios
está influenciado por el patrón facial vertical de los
tejidos duros subyacentes, por lo mencionado
anteriormente, el objetivo es evaluar el espesor de los
labios en individuos de 18 a 45 años de edad, con
diferente patrón facial vertical en radiografías cefáli-
cas laterales del cráneo.
El 80% de los pacientes que buscan tratamiento de
ortodoncia lo hacen para mejorar la estética3,4; la
maloclusión y la protuberancia de los labios son los
principales motivos de consulta para los clínicos.5
La posición de los labios puede cambiar después de
un tratamiento de ortodoncia4,6,8 por consiguiente, es
muy importante el análisis de la posición de los labios
ya que influye en la oclusión, la estabilidad de los
dientes y por consiguiente en la estética facial.1,2
MATERIALES Y MÉTODOS
Se realizó un estudio observacional y documental,
con un nivel relacional. Se usó radiografías cefálicas
laterales del cráneo en formato digital de individuos
entre 18 y 45 años de edad, se empleó el equipo pano-
rámico dental Newton (Giano) en posición natural de
la cabeza, los mismos que pertenecen a un Centro
Radiológico de la ciudad de Cuenca, tomadas durante
el periodo 2019.
Varios estudios evalúan el espesor del tejido blando
con patrones esqueléticos normales o con diferentes
clasificaciones esqueléticas, preconizan una alta
correlación de cambios en los tejidos blandos y
estructuras óseas después de la retracción de los
incisivos, y las diferentes respuestas de los tejidos
blandos puede ser explicado por el espesor de los
tejidos y la tensión de los labios.9
La investigación fue aprobada por el Comité de Ética
de la Universidad Católica de Cuenca. El estudio no
implicó ningún conflicto bioético, en razón de que se
elaboró sobre información retrospectiva, por lo que se
mantuvo la respectiva confidencialidad de los datos.
En la determinación del tamaño de la muestra se
utilizó un nivel de confiabilidad del 95%, una preci-
sión del 1% y una desviación estándar de 3 mm,
resultando en 35 individuos para cada grupo, esta
muestra fue ajustada por pérdida de información,
determinado en una muestra final de 40 individuos
por cada patrón facial. Se midió 231 radiografías
usando una pantalla de 13,3 pulgadas que cumplieron
los criterios de selección a través del software Auto-
CAD 2020, para identificar los individuos dentro de
cada grupo facial, posteriormente para la selección de
la muestra se utilizó un muestreo aleatorio simple.
Jing et al.,10 reveló que en pacientes con maloclusión de
Clase II posterior al tratamiento de ortodoncia, el
espesor del labio superior aumentó ligeramente, así
como también incrementó el grosor del labio inferior, la
razón es que en el labio superior la posición está refleja-
da por la protrusión del maxilar, mientras que en el labio
inferior puede ser a razón de una compensación de los
tejidos blandos y disimular la retrusión mandibular.
Además, la adaptación de los tejidos blandos sobre el
esqueleto subyacente puede variar a razón de la diver-
sidad de grupos étnicos o razas, el sexo, la actividad
de los músculos faciales11, a esto se le suma los
diferentes patrones esqueletales verticales que puede
presentar un individuo.10
Entre los criterios de inclusión fueron radiografías de
18 a 45 años de edad en el momento de la toma radio-
gráfica, que presenten todas las piezas permanentes a
excepción de los terceros molares y se excluyeron
radiografías cefálicas laterales de individuos que se
hubieran realizado tratamiento de ortodoncia o
cirugía ortognática, que presentaban anomalías
craneofaciales, lesiones o traumatismos en los maxi-
lares y contorno no continuo de sus respectivos
tejidos blandos.
En la población cuencana se reporta predominante la
morfología facial mesoprosopa seguido del euriproso-
po y por último el leptoprosopo,12 es fundamental
aplicar normas cefalométricas en los tejidos blandos
ya que proporcionarían valores de referencia como el
grosor de los labios para cada patrón facial vertical, la
cual sería ideal para la planificación del tratamiento.
Cárdenas et al.13, identificaron diferencias en el grosor
Revista OACTIVA UC Cuenca. Vol. 7, No Esp., Noviembre, 2022