Revista Odontología Activa UC -Cuenca. Vol. 7, No Esp., Noviembre, 2022.  
ISSN 2588-0624. ISSN Elect. 258802624. Universidad Católica de Cuenca  
EDITORIAL:  
La real evolución de diagnóstico craneofacial  
tridimensional en ortodoncia  
Méndez-Manjón Irene *1, Ertty Silva 2  
1 Directora científica Esay 3D  
2 Universidad Sao Leopoldo Mandic en Campiñas. Sao Paulo, Brasil  
* manjon.irene@gmail.com  
En cualquier área de la salud el diagnóstico es la fase más importante de todo tratamiento. Sólo de un diagnóstico  
adecuado podremos obtener un tratamiento exitoso y lo que es más importante, estable a largo plazo. En esta dirección  
es fundamental recordar que, con independencia del método diagnóstico utilizado, 2D o 3D, el conocimiento profundo  
del sistema estomatognático es el que nos permite obtener diagnósticos más acertados. Como dice la famosa frase: “No  
se diagnostica lo que no se conoce o aquello en lo que no se piensa, que casi siempre es por conocerse poco y se  
diagnostica con dificultad aquello que se ha visto en contadas ocasiones” (M.A. Moreno). Exactamente en ese punto  
que radica la diferencia de la “Real Evolución” del diagnóstico Craneofacial Tridimensional, necesitamos entender que  
disponer de instrumentos que mejoran nuestra visualización del complejo craneofacial va acompañado indiscutible-  
mente del aumento de la responsabilidad en el conocimiento de todas las alteraciones o patologías que acometen  
nuestra área de actuación. Específicamente en el campo de la ortodoncia, un diagnóstico adecuado debe proporcionar  
al clínico el entendimiento completo de todo el complejo craneofacial, del crecimiento, de su articulación temporoman-  
dibular como eje de funcionamiento del sistema masticatorio y por supuesto, de los dientes y estructuras de soporte.  
Entendiendo el impacto que la configuración y compensaciones de las estructuras del complejo craneofacial y su creci-  
miento causan en la oclusión del paciente, es nítido que el diagnóstico ortodóntico no puede ser únicamente realizado  
mediante análisis de modelos, analógicos o virtuales, puesto que ese abordaje es incapaz de identificar el origen de  
muchos problemas oclusales o de crecimiento craneofacial y, por tanto, incapaz de ofrecer un diagnóstico acertado.  
Con el conocimiento que se ha desarrollado hasta la actualidad en el campo de la ortodoncia, el significado de la  
propia palabra sería insuficiente para aquellos que observan al paciente más allá de sus dientes. La palabra ortodoncia  
que etimológicamente proviene del latín orthodontia, que deriva de las raíces griegas ὀρθο- (ortho-), que significa  
'recto' o 'correcto', y ὀδούς, ὀδόντος (odoús, odóntos), que significa 'diente'; podía tener sentido en el inicio de la  
ortodoncia tiempo en el que, por no tener acceso al análisis radiográfico de sus pacientes, el plan de tratamiento se  
basaba en el estudio de los modelos de yeso y por tanto en la corrección únicamente “dentaria”. Sin embargo, hoy en  
día tenemos las herramientas necesarias para obtener un diagnóstico capaz de identificar la causa real del problema  
del paciente.  
Es incuestionable, la enorme contribución que autores como Downs1, Steiner, Ricketts2, o Jarabak, entre otros, hicie-  
ron para el campo de la ortodoncia a través del análisis cefalométrico bidimensional. Sin embargo, la introducción de  
la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT) ha supuesto un cambio de paradigma en el diagnóstico de los  
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La real evolución del diagnóstico  
pacientes en todas las áreas de la odontología y muy especialmente en el diagnóstico y planificación ortodóncica y  
ortoquirúrgica.  
El CBCT ha supuesto en la odontología, una alternativa de dosis significativamente menor a la tomografía médica (10  
a 15 veces menor)3 que amplía enormemente la capacidad diagnóstica en el área craneofacial, pues permite al clínico  
un análisis profundo de todas las estructuras así como, la interrelación entre ellas. Si bien es cierto, que aún la radio-  
grafía convencional, lateral de cráneo y panorámica, ofrecen menores dosis de radiación que el CBCT, no tienen  
capacidad suficiente de obtener un diagnóstico preciso de situaciones clínicas tan importantes como, asimetrías4,  
evaluación de la salud y posición condilar5,6 análisis de la vía aérea7… entre otros. Considerando el enorme impacto  
que un error en el diagnóstico de estas entidades clínicas supondría en el resultado y estabilidad del tratamiento de los  
pacientes, y siguiendo el principio ALADA8 (as low as diagnostically acceptable) hoy en día, está cada vez más claro  
que el uso del CBCT en nuestra rutina diaria nos permite la obtención de diagnósticos más precisos. De la misma  
forma, considerando que en un gran número de los casos, los pacientes requieren de un tratamiento multidisciplinar  
bien sea ortoquirúrgico, periodontal, implantológico, para exodoncias o incluso endodoncias, el uso del CBCT permite  
el uso de la información por parte de todos los especialistas con una única adquisición de la imagen y una dosis equiva-  
lente a 4-7 días de radiación natural (cósmica).9  
Gran parte de la “controversia” que existe alrededor del uso del CBCT en ortodoncia viene por la “desinformación” o  
el mal entendimiento del uso que va a ser hecho de esa información. Lo que todos como clínicos debemos tener claro  
es que, si tenemos acceso a más información de nuestro paciente, tenemos la obligación de saber analizarlas para que  
realmente se obtenga un diagnóstico mejor y por tanto un beneficio para el paciente. Este concepto lo establece de  
manera brillante el documento de recomendaciones clínicas de la Academia Americana de Radiología Oral y Maxilo-  
facial10 cuando dice “Eviten realizar un CBCT para producir solamente una imagen lateral de cráneo y/o panorámica  
pues resultaría en una mayor dosis de radiación que la imagen radiográfica convencional”.10 Sin embargo, en su  
apéndice A, de usos diagnósticos del CBCT en Ortodoncia queda absolutamente claro que, en manos de un clínico  
entrenado en la interpretación, la mayor parte de los pacientes se beneficiarían de recibir un diagnóstico craneofacial  
con CBCT en lugar de una cefalometría lateral de cráneo.  
En esta dirección probablemente la recomendación más importante que incluyen en el documento y que, suscribimos  
completamente es: “Los profesionales tienen la obligación de alcanzar y mejorar sus habilidades profesionales a través  
del aprendizaje permanente en lo que respecta a la realización de exámenes CBCT, así como a la interpretación de las  
imágenes resultantes”.  
Por tanto, la evolución del diagnóstico tridimensional no puede basarse solamente en aplicar los conceptos ya aprendi-  
dos de la cefalometría lateral de cráneo en una imagen tridimensional, sino que tenemos que entender y profundizar  
mucho más la interpretación de los cambios producidos en el complejo craneofacial. A pesar de ser múltiples los  
puntos de diferencia entre ambos, destacaríamos especialmente tres: Análisis de la salud condilar, diagnóstico preciso  
de las asimetrías, e impacto de la posición condilar.  
La salud condilar supone un punto de partida indispensable a ser considerado puesto que, cualquier proceso degenera-  
tivo activo supondría recidiva del tratamiento y de hecho, está presente en gran parte de los pacientes con recidiva de  
mordida abierta y muchos pacientes diagnosticados con Clase II esquelética.11-13 Es importante destacar, que muchos  
pacientes con procesos degenerativos articulares no presentan sintomatología en el momento del análisis y su  
diagnóstico ocurre cuando son visualizadas las imágenes del CBCT o de la resonancia magnética. Cabe destacar, que  
la radiografía lateral de cráneo y la ortopantomografía no tienen la sensibilidad y especificidad suficiente para ese tipo  
de diagnóstico, siendo consenso hoy en día que el CBCT es la imagen de elección para el diagnóstico de los compo-  
nentes óseos articulares.14  
En esta línea, el diagnóstico craneofacial nos ofrece mejor precisión en el diagnóstico de asimetrías. Entendiendo que  
la mayor parte de las asimetrías suceden en el tercio inferior, siendo habitualmente de componente mandibular,  
debemos comprender que muchas de esas asimetrías pueden deberse a procesos degenerativos articulares o hiperpla-  
sias condilares. Sin embargo, quizá la gran diferencia del análisis tridimensional es la introducción del concepto de los  
pacientes asimétricos compensados. Se trata de un tipo de pacientes, imposible de ser diagnosticados con fotografía y  
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documentación tradicional puesto que, son pacientes que presentan una mandíbula asimétrica en tamaño o en forma  
pero que, han conseguido compensar esa diferencia a distintos niveles del complejo craneofacial como, altura de las  
fosas articulares derecha e izquierda, posición anteroposterior de las fosas,15 ángulos goniacos diferentes entre un lado  
y otro, etc. Como esos pacientes han conseguido compensar su asimetría mandibular y, por tanto, no tienen desvío  
mandibular respecto al plano sagital medio, si fuesen diagnosticados con una radiografía lateral de cráneo y fotografía  
en el diagnóstico serían definidos como pacientes “simétricos”. Eso es importante, porque funcionalmente esos  
pacientes no trabajan como un paciente simétrico en su dinámica mandibular ni en su coordinación de arcos. Por  
último, a través del CBCT podemos observar si la posición condilar está alterada respecto a su fosa articular. Conside-  
rando que cuando un paciente presenta una discrepancia importante entre su máxima intercuspidación (MIC) y su  
relación céntrica (RC) por la presencia de una prematuridad posterior céntrica su posición articular se verá alterada,  
puesto que en esa diferencia entre RC y MIC, se produce una co-contracción protectora del fascículo inferior del  
pterigoideo lateral que permite a la mandíbula posicionarse anteriormente llegando a su MIC;16 conseguimos así saber  
a través de la imagen, si la relación oclusal y maxilomandibular del paciente al inicio es la real o no. Por supuesto, los  
distintos patrones de alteración del esquema oclusal nos producirán distintos posicionamientos condilares, tema que  
abordamos en profundidad en el diagnóstico tridimensional, sin embargo, lo que sí es claro es que nos permite identifi-  
car si la posición en la que el paciente está es la de referencia para iniciar el tratamiento o no, teniendo un impacto  
decisivo en el tratamiento puesto que muchos pacientes en su relación céntrica presentan una clase II mucho más  
expresiva y habitualmente acompañada de mordida abierta.  
En definitiva, el diagnóstico craneofacial tridimensional, va mucho más allá de aplicar las medidas de la cefalometría  
2D en un cráneo virtual. Exige de nosotros, un entendimiento mucho más profundo de todo el complejo craneofacial,  
sus patologías y sus mecanismos de compensación.  
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